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03 Dec

IMPERIOS MEDIEVALES

Publicado por Oliver Atom

IMPERIOS MEDIEVALES
Los principales procesos que constituyeron a Europa como una entidad cultural tuvieron lugar durante el medioevo. Una Europa heredera geográfica y culturalmente del antiguo Imperio Romano y cuna de la civilización cristiana occidental contemporánea. La Edad Media fue un período de eminente sincretismo entre los aportes clásicos, cristianos y germánicos. Esta etapa histórica abarca un período de diez siglos, extendiéndose desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476) hasta la toma de Bizancio por los turcos (1453) o, podría ser incluso, hasta el Descubrimiento de América (1492). La expresión “Edad Media” fue una definición posterior y carga con un fuerte componente despectivo, aludiendo a que dicha época habría sido de oscuridad, significando sólo el paso entre la civilización clásica y la renacentista. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, los románticos despertaron el interés por el medioevo y lo reivindicaron. Actualmente, la Edad Media es considerada como la base de Europa actual. Este período suele dividirse en dos épocas: la Alta Edad Media, que abarca desde el siglo V al X; y la Baja Edad Media, que se desarrolla en los cinco siglos finales. La primera puede resumirse en que conserva inicialmente la idea imperial romana y luego la idea de reunificación entre los reinos germánicos (donde resaltará el Imperio Carolingio); destaca también el dominio musulmán del norte africano y, en Oriente, la cultura Bizantina. La Baja Edad Media, por su parte, es testigo de la gestación de las monarquías nacionales, del Renacimiento y el inicio de los grandes descubrimientos geográficos. Se caracteriza también por la organización feudal y el desarrollo de las cruzadas (que conllevarán progreso económico, social, artístico y cultural) 

Imperios medievales: Imperio bizantino · Imperio huno · Imperio árabe · Imperio gaznávida · Imperio selyúcida · Imperio timúrida · Imperio Latino · Imperio mongol · Imperio serbio · Imperio búlgaro · Imperio carolingio · Sacro Imperio Romano Germánico · Imperio chino Tang · Imperio chino Song · Imperio chino Yuan

IMPERIO BIZANTINO:

El Imperio bizantino (también llamado Imperio romano de Oriente o, sencillamente, Bizancio) fue el Estado heredero del Imperio romano que pervivió durante toda la Edad Media y el comienzo del Renacimiento y se ubicaba en el Mediterráneo oriental. Su capital se encontraba en Constantinopla (en griego: Κωνσταντινούπολις, actual Estambul), cuyo nombre más antiguo era Bizancio. También se conoce al Imperio bizantino como Imperio romano de Oriente, especialmente para hacer referencia a sus primeros siglos de existencia, durante la Antigüedad tardía, época en que el Imperio romano de Occidente continuaba todavía existiendo. A lo largo de su dilatada historia, el Imperio bizantino sufrió numerosos reveses y pérdidas de territorio, especialmente durante las Guerras Romano-Sasánidas y las Guerras arabo-bizantinas. Aunque su influencia en África del Norte y Oriente Próximo había entrado en declive como resultado de estos conflictos, continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Tras una última recuperación de su pasado poder durante la época de la dinastía Comneno, en el siglo XII, el Imperio comenzó una prolongada decadencia durante las Guerras otomano-bizantinas que culminó con la toma de Constantinopla y la conquista del resto de los territorios bajo dominio bizantino por los turcos, en el siglo XV. Durante su milenio de existencia, el Imperio fue un bastión del cristianismo, e impidió el avance del Islam hacia Europa Occidental. Fue uno de los principales centros comerciales del mundo, estableciendo una moneda de oro estable que circuló por toda el área mediterránea. Influyó de modo determinante en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte de Europa y de Oriente Medio, y gracias a él se conservaron y transmitieron muchas de las obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas. En tanto que es la continuación de la parte oriental del Imperio romano, su transformación en una entidad cultural diferente de Occidente puede verse como un proceso que se inició cuando el emperador Constantino I el Grande trasladó la capital a la antigua Bizancio (que entonces rebautizó como Nueva Roma, y más tarde se denominaría Constantinopla); continuó con la escisión definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio I, en 395, y la posterior desaparición, en 476, del Imperio romano de Occidente; y alcanzó su culminación durante el siglo VII, bajo el emperador Heraclio I, con cuyas reformas (sobre todo, la reorganización del ejército y la adopción del griego como lengua oficial), el Imperio adquirió un carácter marcadamente diferente al del viejo Imperio romano. Algunos académicos, como Theodor Mommsen, han afirmado que hasta Heraclio puede hablarse con propiedad del Imperio romano de Oriente y más adelante de Imperio bizantino, que duró hasta 1453, ya que Heraclio sustituyó el antiguo título imperial de «augusto» por el de basileus (palabra griega que significa 'rey' o 'emperador') y reemplazó el latín por el griego como lengua administrativa en 620, después de lo cual el Imperio tuvo un marcado carácter helénico. En todo caso, el término Imperio bizantino fue creado por la erudición ilustrada de los siglos XVII y XVIII y nunca fue utilizado por los habitantes de este imperio, que prefirieron denominarlo siempre Imperio romano (griego: Βασιλεία Ῥωμαίων, Basileia Rhōmaiōn; latín: Imperium Romanum) o Romania (Ῥωμανία) durante toda su existencia.

IMPERIO HUNO:

Los hunos fueron una confederación de tribus euroasiáticas, pueblos de los más diversos orígenes unidos por una aristocracia que hablaba una lengua túrquica. Los hunos aparecieron en Europa en el siglo IV, y alcanzaron su apogeo bajo el mando de Atila.

Excelentes jinetes arqueros, veloces y decididos, de táctica impredecible, extendieron el miedo por el Imperio. Pactaron con Roma en contra de los germanos de la Europa Central y, hacia el 432 tenían un caudillo principal, Rua o Rugila, a cuya muerte (434) le sucedieron sus sobrinos Bleda y Atila. Eran nómadas y vivían en chozas temporales, aunque conocían la propiedad de la tierra y solían serpentear por zonas concretas que estuvieran en su poder. Por su condición nómada, la vaca y la cacería tenían un papel más importante en su economía que la agricultura. Las carencias en su dieta eran saciadas por medio del comercio y, de forma mucho más habitual, el pillaje en territorio extranjero. Las armas que empleaban en la guerra eran la espada recta, la lanza, el lazo (especie de cuerda con la que lazaban a sus enemigos y les rompían el cuello) y el arco, que solían utilizar desde el caballo. A esto contribuía el uso del estribo, que tomaron de los chinos y que introdujeron más tarde en Persia y Europa

Por su origen se cree que la lengua de los hunos debió ser del tronco altaico, el grupo al que pertenecen lenguas como el turco o el mongol. La hipótesis de que su lengua fuera en realidad de la familia irania, basada en las inscripciones de monedas halladas en tumbas hunas procedentes del actual Afganistán y algunas ex repúblicas soviéticas, ha sido rechazada hoy en día, pues se ha demostrado que tales monedas sólo repetían el mismo patrón que las persas de zonas limítrofes. Por otra parte, algunas fuentes chinas los relacionan con pueblos siberianos, como los samoyedos, pero esto tampoco concuerda con los datos aportados por la arqueología. Durante la Edad Media, se dejaron registradas numerosas gestas y leyendas, entre las cuales se halla la de Hunor y Magor, cuya versión más antigua data del siglo XIII en Hungría. En ésta se narra cómo estos dos hermanos dan nombre a las naciones huna y húngara, hallándose así ambas emparentadas. Hasta ahora no se ha logrado establecer ningún parentesco étnico entre ambas, pero se estima que después de la llegada de los húngaros de Asia en 905, se acabaron mezclando con los restos de la civilización huna que aún vivía en el territorio de Panonia por aquel entonces. En cuanto a la religión no se sabe casi nada de ella. Aparentemente tenían un tipo de adoración al caballo (ya que estos animales eran una figura casi sagrada para ellos). Las fuentes romanas suelen referirse a ellos como individuos subhumanos carentes de cualquier clase de dios y moral, sin creencia en otra vida aparte de la terrenal, aunque se sabe que tenían algo parecido a chamanes o brujos en su tribu (que creían en la existencia de abominaciones subterráneas infernales), especializados en la adivinación a partir del examen de restos y huesos de animales. Originalmente cremaban a sus muertos, aunque más adelante comenzaron a inhumarlos. Practicaban tanto la poliandria como la poliginia. El historiador romano Amiano Marcelino nos dejó un texto donde podemos observar la visión deformada que los romanos tenían sobre los hunos: "Son seres imberbes, musculosos, salvajes, extraordinariamente resistentes al frío, al hambre y la sed, desfigurados por los ritos de deformación craneana y de circuncisión que practicaban, e ignorantes del fuego, de la cocina y de la vivienda".

IMPERIO ARABE:

La expansión musulmana o la expansión del islam comenzó en la península arábiga al sudoeste de Asia. Es la denominación que suele darse a las conquistas militares o las reformas de comercio de la civilización árabe musulmana en las que caerían el Imperio sasánida, el norte de África, y la Península Ibérica, incluyendo partes del Imperio bizantino.También está incluida en esta denominación el influjo de los comerciantes en el Magreb y en África, y las misiones hechas en Filipinas. Este período empezó desde el año 622, cuando Mahoma organizó en Medina una comunidad de fieles que pronto se volvió lo bastante fuerte para unificar toda la península arábiga. Tras la muerte de Mahoma en el 632, el islam se expandió como el eco de una explosión fuera de la península arábiga y este acontecimiento fue aprovechado en mayor forma por la debilidad del Imperio bizantino. La mayor expansión del territorio islámico ocurrió a mediados del siglo VII, según Hans Heinrich Schaeder, 18 años después de la muerte de Mahoma, pero ese poderío tuvo un fin en el año 1236 (época de la Edad Media) por Fernando III después de la muerte de Abdel Mumin en 1163 año en que comenzó la decadencia del poder de la Dinastía Almohade en el suelo africano sobre todo en los territorios de Fez, Tremecén y Túnez, esta vez la caída del Imperio islámico fue definitiva llevando a la desaparición completa de los guerreros musulmanes del islam. Sin embargo, en este período de casi ochocientos años hubo grandes acontecimientos, hechos y procesos muy diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, sobre todo en el interior del islam, algunos de los cuales fueron causa de su propia destrucción (en especial la forma de gobernarse). Después de la conquista de Arabía llevada a cabo por Mahoma años antes de su muerte y continuada por sus seguidores, lograron unificar el reino en un único gobierno, el cual debía cumplir «la palabra de dios», además de respetar las opiniones de otros ciudadanos, pero eso cambió años después según científicos durante el gobierno de Abdel Mumin, en 1130—1163, después de la muerte de Ibn Tumart.

IMPERIO GAZNÁVIDA:

Los gaznávidas o gaznavíes (persa: غزنویان) fueron una dinastía musulmana, de origen turco, fundada por el jefe samaní Sebük Tegin (un mameluco de origen turco), que reinó desde finales del siglo X hasta finales del siglo XII, en un imperio constituido por las regiones de Jorasán, de Afganistán y Panyab, con capital en Gazni y luego, casi al final del régimen, en Lahore.

La Guerra Santa samaní contra las tribus paganas turcas que habitaban las estepas al norte del Syr Darya dieron un abundante aprovisionamiento de esclavos. Algunos de ellos se vendían en Bagdad y de éstos se reclutaban para la guardia personal del califa ‘abāsí. Los samaníes también utilizaron a estos esclavos turcos como soldados, llamados mamelucos (del árabe mamluk, esclavo o poseído). Estos mamelucos llegaron a ser un elemento importantísimo en las fuerzas armadas del emir samaní y ocuparon posiciones de enorme responsabilidad en dicho régimen. Uno de estos jefes mamelucos fue Alp Tigîn que llegó a ser comandante de las fuerzas samaníes de Jorasán durante el reinado del emir ‘Abd al-Mālik I ibn Nūh (954-961). Al asumir el emirato el hermano de este, Mansūr I ibn Nūh, Alp Tigîn, que antes había intrigado contra su nuevo jefe y temiendo represalias, resolvió retirarse hacia la frontera sudeste del emirato, donde podría establecerse como un jefe semiindependiente en las montañas orientales de la actual Afganistán, zona cercana a la frontera con la India, lugar donde acrecentaría su poder si realizaba una guerra santa contra los hindúes. Cuando Alp Tigîn llegó al poblado de Gazni, el gobernador del lugar, Abū Bark Lawik, le negó la entrada, pero en 962 conquistó dicho punto. Al año siguiente murió Alp Tigîn y lo sucedió su hijo Abū Ishāq el cual fue reconocido gobernador de Gazni por el emir samaní. Cuando fue expulsado de Gazni por Abū Bark Lawik, fue apoyado por los samaníes para recuperar su ciudad. Ishāq muere sin descendencia en 966 y lo sucedió el jefe mameluco Balkā Tigīn que murió en 972 por un flechazo mientras sitiaba al emir jariyita de Gardiz. Otro mameluco, Pīrī, fue depuesto luego de cinco años de gobierno. En esta situación subió al poder en 977 el jefe mameluco Sebük Tegīn, el verdadero fundador de Imperio gaznaví. Ese mismo año, Sebük Tegīn atacó al reino hindú shahiya de Ohind del Panyab, tomando prisionero a su raja (rey), Jaypal, el cual fue puesto en libertad a cambio del pago de tributo. Sebük Tegīn, fue un leal al emir samaní. En 993, el emir Nūh II ibn Mansūr se enfrentó a la rebelión de sus jefes Fa'iq y 'Abu ‘Alī Simjuri y pidió ayuda a Sebük Tegīn que intervino en Jorasán para equilibrar fuerzas. Victorioso en 994, Sebük Tegīn fue recompensado con el cargo de gobernador de Balkh, Tojaristán, Bamiyán, Gūr y Gharchistán (lo que le equivalía el mando de las aguerridas tribus montañesas proto-tayikas y proto-afganas). Su hijo Mahmūd fue nombrado jefe de las fuerzas samaníes de Jorasán. Al morir Sebük Tegīn en 997, Mahmūd tuvo el poder suficiente para para convertirse en el único gobernante de los territorios de su padre y para consolidar su posición en las tierras al sur del Amu Darya.

IMPERIO SELYÚCIDA:

Los selyúcidas, selchucos o selyuquíes fueron una dinastía turca oğuz que reinó en los actuales Irán e Irak, así como en Asia menor entre mediados del siglo XI y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia procedentes del Asia Central a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes, que acabaron con el Califato abasí y debilitaron considerablemente al Imperio bizantino con su empuje religioso hacia Occidente. Los turcos selyúcidas son considerados como los antepasados directos de los turcos sudoccidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. Los selyúcidas desempeñaron un papel principal en la historia medieval creando una barrera a Europa contra los invasores mongoles del este, defendiendo el mundo islámico contra los cruzados de Europa y conquistando grandes extensiones del Imperio bizantino, que prácticamente desmantelaron, siendo sus sucesores, los turcos osmanlíes, los que asestaron el golpe de gracia.

Eran en origen un clan de la tribu turca oghuz de los Kınık, asentada al norte del mar de Aral. En el siglo X se convirtieron al islam y migraron hacia el sur dirigidos por un jefe llamado Selyuq ibn Duqaq o Selchuk, del que procede el nombre de la dinastía. Selyuq se instaló en el curso inferior del Sir-Daria, desde donde hicieron incursiones al Irán oriental. A la muerte de Selyuq, su hijo Isrâîl prosiguió el avance al sur, chocando con el gran sultán Mahmûd, de la dinastía de los gaznavíes, el cual contuvo el avance selyúcida derrotando y haciendo prisionero a Isrâîl. Igualmente, Mahmûd los contuvo, pero no los aniquiló, y a su muerte (1030), aprovechando la crisis sucesoria de los gaznavíes, los nómadas selyúcidas retomaron su avance con más fuerza. Dotados de gran fuerza militar, conquistaron el Jorasán, región del Irán oriental gobernada por los gaznavíes, a partir de la cual extendieron su acción militar sobre otras regiones. El débil sucesor de Mahmūd, su hijo Masûd, intentó detenerlo, pero su ejército, que durante el gobierno de su padre había sido una poderosa fuerza de ataque contra los rajas del norte de la India, se había vuelto lento y pesado frente a la eficaz fuerza de jinetes-arqueros turcomanos. En 1038, el nieto de Selyuq, Toğrül o Tugril, se proclamó emir de Nishapur. En 1040, Toğrül venció en la batalla de Dandanaqan al sultán gaznaví Masûd, el cual huyó a la India (luego de esta contienda, los gaznavíes se recluyeron en las montañas afganas y el Panyab). En 1055, Toğrül tomó Bagdad, liberando al califa abbasí de la presión de la dinastía chií de los buyíes, a la que sustituyó como gobernante efectiva. Toğrül recibió los títulos de sultán y de rey de Oriente y Occidente. Toğrül fue sucedido por su sobrino Alp Arslan (1063-1072), que fue el verdadero fundador del Imperio selyúcida, con capital en Rayy (actual Teherán). Alp Arslan conquistó Alepo (1070), Armenia y comenzó las incursiones a los territorios orientales del Imperio bizantino. En 1071, venció a las tropas del emperador bizantino Romano IV Diógenes (el cual cayó prisionero) en la batalla de Mantzikert, que dio inicio al poder turcomano en Anatolia (que desembocaría siglos más tarde en el Imperio otomano y en Turquía). Los gobernantes de las regiones conquistadas a Bizancio constituirían desde ese momento una rama aparte de la dinastía llamada Selyúcidas de Rum, y su territorio se llamaría Sultanato de Rüm (Rum —"romano", en lengua árabe— era el nombre con el que los musulmanes designaban en general a los bizantinos y a su territorio). El apogeo del imperio se produjo durante el reinado de su hijo y sucesor Malik Shah (1072 -1092), gracias en parte al poder ejercido por el visir iraní Nizam al-Mulk, auténtico genio político y militar de la época. Los selyúcidas se iranizaron desde los primeros momentos de su imperio, adoptando el persa como lengua oficial, con lo que muchos de los dirigentes eran persas. Malik Shah gobernó sobre Transoxiana, Kermán, Jerusalén, Damasco y Asia Menor. Los sultanes disponían de un poderoso ejército y una ordenada administración civil (presidida por el diván) y de gran número de funcionarios autóctonos o mamelucos. A través de las fundaciones escolares (madrasas) garantizaban la renovación del sunnismo. La consideración del Estado turco como patrimonio familiar llevó al sultán a distribuir provincias, provocando el desmembramiento del Imperio en múltiples sultanatos menores, como los de Kermán (1041-1186), Irak (1118-1194), Siria (1078-1117), que se debilitaron con rapidez. Tras la muerte del sultán estalló una guerra civil que acabaría con el imperio. Jorasán fue la primera región en librarse del poder turco tras una revuelta, mientras que los atabegs o gobernadores locales o regentes de los sultanes se convertían en soberanos de hecho de Irán, Irak, Siria y la región de Yazira. En Siria y la zona de Kermán (Irán) surgieron varios reinos efímeros a los que tuvo que enfrentarse el moribundo Estado seldyuco. El último sultán de la dinastía fue Toğrül II (1176-1194), que murió guerreando contra los gobernantes independientes de la región de Corasmia.

IMPERIO TIMÚRIDA:

La dinastía de los timúridas se inicia con Tamerlán, hijo de Taragai, que era emir de Transoxiana por cuenta de los kanes del kanato de Chagatai, a los cuales privó de todo poder. Tamerlán construyó todo un imperio en Asia central, que hizo recordar a la época dorada del Imperio mongol. Situó la capital en Samarcanda, ciudad de la que fue gobernador, y la embelleció con la construcción de palacios y jardines.

TAMERLÁN, desde 1370 hasta su muerte en 1405, llevó a cabo continuas campañas militares extendiendo sus dominios hasta llegar a gobernar 4,4 millones de km². Tras arrasar Bagdad (1393) y Damasco (1401) y derrotar a los otomanos en la batalla de Ankara tomando prisionero al Sultán Bāyāzīd I en 1402, Tamerlán comienza los preparativos para la hazaña más grande: una campaña contra China. Reúne un enorme ejército y grandes cantidades de suministros, y a fines del otoño de 1404 se dirige a Utrar, donde planeaba invernar. Allí moriría el 19 de enero de 1405 a causa de una enfermedad

Tamerlán fue así mismo un musulmán, pero su ejército era una mezcla de musulmanes, cristianos, chamanistas, paganos y zoroastristas. El grueso de su ejército se componía de tropas turco-mongolas, que componían formaciones similares al sistema mongol. Prestaba mucha atención a su ejército y frecuentemente realizaba reformas militares. Los arqueros a caballo fueron de gran importancia en sus éxitos iniciales, la caballería pesada y la infantería los apoyaban. Luego se interesó especialmente en los ingenieros de asedio y la infantería tomó un papel más importante, pero es claro que la caballería era la clave para el ejército timúrida. El miedo y el terror fueron también de gran importancia para Tamerlán. Los timúridas también utilizaban elefantes. Colgaban en sus colmillos curvos hojas cortas y les entrenaban para avanzar en línea en una serie de saltos cortos, cortando hacia arriba y hacia abajo con cada movimiento

IMPERIO LATINO:

El Imperio latino o Imperio latino de Constantinopla (nombre original en latín: Imperium Romaniae, "Imperio de Romania" ) es el nombre dado por los historiadores al estado feudal cruzado fundado por los líderes de la Cuarta Cruzada sobre los territorios capturados del Imperio bizantino. Fue establecido después de la captura de Constantinopla en 1204 y se prolongó hasta 1261. El Imperio latino tenía por objeto sustituir al Imperio bizantino como sucesor titular del Imperio romano en el este, con un emperador occidental católico entronizado en lugar de los emperadores orientales ortodoxos. Balduino IX, conde de Flandes, fue coronado primer emperador latino como Balduino I el 16 de mayo de 1204. El Imperio latino no logró obtener la dominación política o económica sobre los otros feudos latinos que se habían establecido en los antiguos territorios bizantinos como consecuencia de la Cuarta Cruzada, especialmente Venecia, y después de un breve período inicial de éxitos militares el Imperio latino entró en una constante decadencia. Debilitada por la constante guerra con los búlgaros y los estados sucesores griegos, finalmente cayó ante el Imperio de Nicea bajo el emperador Miguel VIII Paleólogo en 1261. El último emperador latino, Balduino II, fue al exilio, pero el título imperial sobrevivió, con varios reclamantes para él, hasta el siglo XIV.

Creación del Imperio latino. Por acuerdo entre los cruzados, el territorio bizantino fue dividido: en la Partitio terrarum imperii Romaniae, firmada el 1 de octubre de 1204, tres octavos —incluyendo Creta y otras islas— fueron para la República de Venecia. El Imperio latino reclamó el resto, y que ejerció control sobre zonas de Grecia, dividido en feudos vasallos: el Reino de Tesalónica, el Principado de Acaya, el Ducado de Atenas, el Ducado del Archipiélago y los ducados efímeros de Nicea, Filipópolis, y Filadelfia. El Dogo de Venecia no fue considerado un vasallo del Imperio, pero su posición en el control de 3/8 de su territorio y de partes de la misma Constantinopla, aseguraron la influencia de Venecia en los asuntos del Imperio. Sin embargo, gran parte del antiguo territorio bizantino quedó en manos de los estados sucesores rivales liderados por la aristocracia bizantina griega, como el Despotado de Epiro, el Imperio de Nicea, y el Imperio de Trebisonda, que estaban empeñados en reconquistarla de los latinos. La coronación de Balduino y la creación del Imperio latino tuvo el curioso efecto de crear tres llamados imperios romanos en Europa al mismo tiempo, los otros son el Sacro Imperio Romano y los restos del Imperio bizantino (la sucesora directa del antiguo Imperio romano), ninguno de los cuales controlaban la ciudad de Roma, que estaba bajo la autoridad temporal del Papa.

IMPERIO MONGOL:

El Imperio mongol (en mongol: Монголын Эзэнт Гүрэн) fue el imperio de tierras contiguas más extenso y el segundo imperio más extenso de la historia.Instituido por Gengis Kan a partir del año 1206, el imperio llegó a tener en su apogeo una extensión máxima de unos 33 000 000 km², abarcando desde la península de Corea hasta el Danubio, y albergando una población de más de 100 millones de habitantes, incluyendo a algunas de las naciones más avanzadas y pobladas de la época, como China, Irak, Irán y los países de Asia Central y Asia Menor.

El guerrero Temuyín unió todas las tribus mongolas bajo su mando hacia el año 1206, cuando se lo proclamó Gran Kan, con el nombre Gengis Kan. En seguida se enfrentó al Imperio Jin de los Jurchen y los Xi xia en el norte de China, y, ante la resistencia del Imperio corasmio, fue a Asia Central, devastando la Transoxiana y el oriente de Persia, y penetró en el sur de Rusia y el Cáucaso. Durante la guerra contra Xia Occidental en 1227, Gengis Kan enfermó y murió. El ejército de Gengis Kan, a pesar de ser relativamente poco numeroso, contaba con una caballería bien preparada, arqueros expertos y disciplina entre sus líderes

El ejército mongol fue durante los siglos XII y XIII el mejor del mundo por su movilidad y estrategias, que lo hicieron temible entre sus coetáneos. Gengis Kan y otros militares mongoles introdujeron varias innovaciones que permitieron a su ejército conquistar vastos territorios aún estando en desventaja numérica durante las batallas que enfrentaron. El sistema militar mongol se fundamentaba en el estilo de vida nómada de los mongoles. Con el tiempo se sumaron al mismo otros elementos inventados por Gengis Kan, sus generales y sus sucesores. Por otro lado, la tecnología que los mongoles utilizaron para atacar fortificaciones fue adaptada a partir de otras culturas, y consecuentemente se integraron a las estructuras de mando expertos técnicos extranjeros

IMPERIO SERBIO:

El Imperio serbio (en serbio: Srpsko Carstvo; cirílico serbio: Српско Царство) fue un efímero imperio medieval en los Balcanes que surgió del Reino de Serbia. Esteban Uroš IV Dušan («el poderoso») fue coronado emperador de los serbios y los griegos el 16 de abril de 1346, un título que significaba una sucesión al Imperio romano de Oriente (bizantino). Esteban Uroš IV Dušan expandió significativamente el estado, extendiéndose sobre la mitad de la península de los Balcanes, y promovió la iglesia a un patriarcado. El imperio se derrumbó durante el mandato de Esteban Uroš V («el débil»). El Imperio serbio existió desde 1346 hasta 1371, aunque nominalmente hasta 1402

Stefan Uroš IV Dušan

Antes de llegar al trono como Zar de Serbia, Stefan Dušan se había mostrado como un gran líder con mucho talento en el campo de batalla, como demostró en la guerra contra Bulgaria, donde Serbia logró una gran victoria sobre el Imperio búlgaro. Como su padre, legítimo candidato al trono, no tenía grandes deseos de poder, Dušan, con la ayuda de la nobleza serbia, lo desposeyó del trono, para convertirse en el primer zar-emperador de Serbia. Este Estado medieval serbio alcanzó su apogeo a mediados del siglo XIV, durante su gobierno, que se proclamó en 1345 en Serres, y fue solemnemente coronado en Skopje el 16 de abril de 1346 como "zar de los serbios y los griegos" por el recién creado Patriarca serbio Joanikie II, con la ayuda del Patriarca búlgaro Simeón y el arzobispo de Ohrid, Nicolás. Stefan Dušan también introdujo el Código Dušanov Zakonik (Dusan, 1349), un logro jurídico único entre los estados europeos de la época. El emperador Dušan abrió nuevas rutas comerciales y fortaleció la economía del estado. El Imperio Serbio floreció como uno de los países y culturas más evolucionados de Europa. Algunas de las obras de arte más importantes de la Serbia medieval se crearon durante este período, como el Nomocanon de San Sava. El emperador Stefan Dušan duplicó el tamaño de su antiguo reino, anexionando territorios al sur, sureste y este, a expensas de Bizancio. Más que provocar grandes batallas, Dušan amplió el estado mediante la conquista de ciudades.

Stefan Uroš V

Dušan fue sucedido por su hijo Stefan Uroš V, llamado el débil, un término que podría también aplicarse a la situación del imperio, ya que poco a poco cayó en la anarquía feudal. La combinación de la conquistas súbitas, el caos de la administración, y la falta de consolidación llevó a la fragmentación del imperio. Fue un período marcado por el surgimiento de una nueva amenaza: el Sultanato Turco otomano poco a poco se fue extendiendo desde Asia a Europa, con la conquista de Bizancio primero, y después los demás estados de los Balcanes. Demasiado incompetente para sostener el gran imperio creado por su padre, Uroš no supo repeler los ataques de enemigos extranjeros, ni combatir la independencia de su nobleza. El imperio serbio de Stefan Uroš se fragmentó en un conglomerado de principados, algunos de los cuales ni siquiera reconocieron nominalmente su gobierno. Stefan Uroš V murió sin hijos, en diciembre de 1371, después de que gran parte de la nobleza serbia fuera destruida por los turcos en la batalla de Maritza a principios de año

IMPERIO BÚLGARO:

El Imperio búlgaro (búlgaro: Българско царство, Balgarsko tsarstvo), es un término utilizado para describir dos períodos en la historia medieval de Bulgaria, en él los búlgaros actuaron como un factor clave en el poder regional en Europa en general y en el sureste, en particular, a menudo rivales del Imperio bizantino. Los dos "imperios búlgaros" no son tratados como entidades separadas, sino como un estado restaurado y unificado después de un período de control bizantino.

El Primer Imperio búlgaro se estableció como resultado de una expansión de la Vieja Gran Bulgaria al territorio al sur del río Danubio, duró entre los años 681 y 1018, año en que fue sojuzgado por el Imperio bizantino. Gradualmente llegó a su apogeo cultural y territorial en el siglo IX y principios del siglo X bajo el gobierno de Boris y Simeón I el Grande, cuando se convirtió en el centro cultural y literario de la Europa eslava, así como uno de los estados más grandes de Europa

El Estado búlgaro medieval fue restaurado como el Segundo Imperio búlgaro después de un exitoso levantamiento de dos nobles de Tarnovo, Asen y Peter, en 1185, y existió hasta que fue conquistado durante la invasión otomana de los Balcanes a fines del siglo XIV, con la fecha probable de su subyugación el año 1396. (El último territorio búlgaro en caer bajo la dominación otomana fue Sozopol, en 1453). Bajo Ivan Asen II, monarca considerado en su momento como el restaurador del patriarcado búlgaro, durante la primera mitad del siglo XIII se recuperó gradualmente gran parte de su antiguo poder, aunque esto no perduró por mucho tiempo debido a los problemas internos e invasiones extranjeras. En 1878 la independencia del país fue finalmente restaurada como estado autónomo. La independencia de Bulgaria fue reconocida por los otomanos en el año 1908

IMPERIO CAROLINGIO:

El Imperio carolingio es un término historiográfico utilizado para referirse al reino franco que dominó la dinastía carolingia del siglo VIII al siglo IX en Europa occidental. Este período de la historia europea deriva de la política de los reyes francos, Pipino el Breve y Carlomagno, que supuso un intento de recuperación en los ámbitos políticos, religioso y cultural de la época medieval. La coronación de Carlomagno como emperador en Roma fue un hecho relevante e importante como signo de restauración de facto del Imperio romano de Occidente. Tras su partición por el tratado de Verdun en 843, sería sucedido un siglo después por el Reino de Francia en su parte oeste, y por el Sacro Imperio Romano Germánico en el este

Los carolingios. La dinastía deriva del matrimonio de los hijos de Arnulfo de Metz y Pipino el Viejo, ambos descritos por Fredegario como los señores más importantes de Austrasia. La familia consolidó su poder desde el segundo tercio del siglo VII consiguiendo que el oficio de mayordomo de palacio fuese hereditario, y convirtiéndose así en los verdaderos gobernantes de los francos; mientras que los reyes merovingios quedaban reducidos a un papel nominal, es por ello que se les denomina "Reyes holgazanes". El mayordomo de palacio de todos los reinos merovingios, Pipino el Breve (hijo del mayordomo Carlos Martel y descendiente de Pipino el Viejo), logró destronar a su rey merovingio Childerico III en 751, y fue reconocido rey de los francos con apoyo del Papa Zacarías, y posteriormente ungido como rey por el Papa Esteban II en 754. Así, aunque Pipino fue rey electo, aseguró su legitimidad divina a través del Papa. En efecto, Pipino consolidó su posición en 754 al fraguar una alianza con el papa Esteban II, quien obsequió al rey de los francos una copia de la Donación de Constantino en París, y le ungió a él y a su familia en una majestuosa ceremonia en Saint-Denis, declarándolo patricius Romanorum («protector de los romanos»). El año siguiente, Pipino cumplió la promesa hecha al papa y recuperó el exarcado de Rávena, recientemente perdido ante los lombardos, entregándoselo al papa en lugar de devolvérselo al emperador bizantino. Pipino entregó también los territorios reconquistados en los alrededores de Roma, dando pie a la creación de los Estados Pontificios en la Donación de Pipino, que dejó en la tumba de San Pedro. La reconstruida monarquía franca proporcionaría una base de poder leal (potestas) en la creación de un nuevo orden mundial, en que el liderazgo religioso-espiritual del papa acrecentó su dosis de poder político-terrenal.

Carlomagno. Pipino repartió el reino a su muerte en 768, entre sus hijos Carlos y Carlomán. De todas formas, Carlomán se retiró a un monasterio y murió poco tiempo después, dejando a su hermano como único rey. Éste pasaría más tarde a ser conocido como Carlomagno, en francés Charlemagne y en alemán Karl der Große. Era un personaje poderoso, inteligente y relativamente culto, que se convertiría en una leyenda para la historia posterior tanto de Francia como de Alemania. Carlomagno restableció un equilibrio de poder entre el emperador y el papa. A partir del año 772, Carlomagno emprendió una larga guerra en la que conquistó y derrotó a los sajones para incorporar sus territorios al Imperio Franco (las últimas incursiones de Carlomagno sobre los territorios sajones está datada en 804 por los Annales regni Francorum). Esta campaña se sumó a la práctica de líderes cristianos no romanos que provocaban la conversión de sus vecinos por la fuerza. Los misionarios católicos francos, junto a otros de Irlanda y de la Inglaterra anglosajona, habían penetrado en territorio sajón desde mediados del siglo VIII, resultando en un aumento de los enfrentamientos con los sajones, que se resistían a los empeños misionarios acompañados de incursiones militares. El principal oponente sajón de Carlomagno, Widukind, aceptó ser bautizado en el 785, como parte de unos acuerdos de paz, pero otros líderes sajones continuaron con la lucha. Tras su victoria en el 782 en Verden, Carlomagno ordenó la matanza masiva de miles de prisioneros sajones paganos. Tras varios levantamientos más, los sajones sufrieron la derrota definitiva en el 804. Esto expandió el Imperio Franco hacia el este, hasta el río Elba, algo que el Imperio romano sólo intentó una vez, y en lo que falló en la batalla del Bosque de Teutoburgo (año 9 d. C.). Para poder cristianizar con más efectividad a los sajones, Carlomagno fundó varias diócesis, entre las que se cuentan las de Bremen, Münster, Paderborn y Osnabrück. Al mismo tiempo (773–774), Carlomagno conquistó a los lombardos, incluyendo de esta manera el norte de Italia en su esfera de influencia. Renovó el donativo al Vaticano y la promesa al papado de continuar la protección por parte de los francos. En el 788, Tasilón III, duque de Baviera, se rebeló contra Carlomagno. Tras aplastar la revuelta, éste incorporó Baviera a su reino. Además de expandir los horizontes de sus dominios, redujo de manera drástica el poder y la influencia de los agilolfingos (la familia de Tasilón), otra de las familias influyentes de entre los francos y sus potenciales rivales. Hasta el 796, Carlomagno continuó expandiendo su reino todavía más hacia el sureste, hasta la actual Austria y a partes de Croacia.

De esta manera, Carlomagno creó un reino que alcanzaba desde los Pirineos al suroeste, incluyendo de hecho una zona del norte de la Península Ibérica (Marca Hispánica tras 795), pasando por casi toda la Francia moderna (a excepción de Bretaña, que nunca fue conquistada por los francos), y al este la mayor parte de la actual Alemania, incluyendo el norte de Italia y la actual Austria. En la jerarquía de la Iglesia, los obispos y abades buscaban la protección del palacio del rey, fuente tanto de protección como de seguridad. Carlomagno se había erigido en líder de la cristiandad occidental, además de impulsar un «Renacimiento carolingio» en la cultural literaria, gracias a su apoyo a monasterios como centros de enseñanza. Carlomagno según una ilustración de Alberto Durero (1511). El día de Navidad de 800, el papa León III coronó a Carlomagno como «Emperador que gobierna el Imperio romano», en Roma, en una ceremonia presentada como inesperada, puesto que Carlomagno no deseaba encontrarse en deuda con el obispo de Roma, y a su hijo Carlos el Joven como rey de los francos. Se trataba de uno más de los gestos llevados a cabo por el papado para definir los papeles de auctoritas papal y potestas imperial; así como para considerarle como sucesor de los emperadores romanos. Esto originó una serie de disputas con los bizantinos por. el nombre de Imperio romano. Tras una primera protesta por la usurpación, en 812, el emperador bizantino Miguel I Rangabé reconoció a Carlomagno como emperador (basileus), pero no como emperador de los romanos (Βασιλεύς των Ρωμαίων), título que se reservó el bizantino como el verdadero sucesor de los emperadores romanos. La coronación sirvió para dar una legitimidad permanente a la primacía carolingia entre los francos. Tras la muerte de Carlomagno el 28 de enero de 814 en Aquisgrán, fue enterrado en su Capilla Palatina

Carolingios posteriores. Carlomagno tuvo varios hijos, pero sólo uno le sobrevivió. Fue Luis el Piadoso, quien sucedió a su padre al frente del imperio unificado. Pero el hecho de que heredase el puesto fue más un asunto de azar que intencionado. Tras tres guerras civiles, Luis murió en 840, y sus tres hijos supervivientes decidieron repartirse el territorio en el tratado de Verdún, en 843:. El hijo mayor , de Luis, Lotario I emperador desde el año 817, le correspondió los francos centrales con las capitales imperiales Aquisgrán y Roma. A su vez, sus hijos se dividieron este imperio en Lotaringia, Burgundia e Italia (septentrional). Estas zonas desaparecerían más tarde, integrándose en el Imperio germánico. El segundo hijo de Luis, Luis el Germánico, pasó a ser rey de los francos del este. Esta zona sería el origen de lo que más tarde fue el Sacro Imperio Romano Germánico, que con el tiempo llegó a ser, aproximadamente, la actual Alemania. Su tercer hijo, Carlos el Calvo, pasó a ser rey de los francos del oeste, en disputa con su sobrino Pipino II de Aquitania. La zona que ocupó llegaría a ser la actual Francia. El reino de Carlomagno sobrevivió a su fundador y se extendió por gran parte de la Europa occidental, sin embargo, sus sucesores se mostraron incapaces de mantenerlo. Más tarde, mediante el tratado de Mersen (870) y Ribemont (880) se realizó una nueva división de los territorios, en detrimento de Lotaringia. El 12 de diciembre de 884, tras una serie de fallecimientos, el emperador Carlos III el Gordo reunió la mayor parte del Imperio carolingio, sólo Bosón de Provenza resistía como rey en Vienne. A finales de 887, su sobrino, Arnulfo de Carintia se sublevó y se hizo con el título de rey de los francos del este (actual Alemania). Carlos se retiró y murió poco después, el 13 de enero de 888. Italia, y las dos Borgoñas tuvieron reyes propios. En la Francia occidental, Odón, conde de París fue elegido rey y fue coronado al mes siguiente, pero en Aquitania Ranulfo se proclamó rey. Diez años más tarde, los carolingios recuperaron el poder en Francia, donde gobernaron hasta 987, año de la muerte del último rey de la dinastía carolingia Luis V.

Causas de la disgregación del Imperio Carolingio. Carlomagno no logró dotar a su Imperio de una organización política que pudiera subsistir por sí misma a las amenazas que se cernían sobre él. Toda la organización del Imperio descansaba sobre una condición necesaria: la fidelidad de los nobles al Emperador y Rey de los Francos y de los Lombardos. Todo ello en un contexto económico y social en el cual los condados se volvían cada vez más autónomos: en principio, como resultaba muy costoso mantener a un guerrero a caballo con todo su equipamiento, sólo los grandes propietarios podían permitírselo y los restantes hombres libres no tenían otra alternativa que encomendarse a un señor como vasallos. Hay que destacar que no existía un ejército permanente en el Reino de los Francos sino que se realizaban levas de armas y cada guerrero debía equiparse por su cuenta. Se vivía en una sociedad rural cuya economía era la agricultura de subsistencia, las ciudades estaban despobladas y reducidas a su mínima expresión y el comercio había prácticamente desaparecido. La burguesía aún no había surgido como clase social y las provincias tenían que subsistir con sus propios recursos. Así, entre el Emperador y los hombres libres cada vez cobró más fuerza la casta intermediaria de los nobles ante quienes sus vasallos debían responder. Era sólo cuestión de tiempo que en un Imperio tan extenso en el cual las comunicaciones eran tan escasas y deficientes, los vasallos respondieran más ante sus señores locales que ante el Emperador. Mientras Carlomagno vivió, su extraordinario prestigio, su mano firme y su férrea voluntad, y los beneficios que reportaban a la nobleza las conquistas territoriales, hicieron que se le obedeciera por encima de la desintegración que estaba en ciernes. Únicamente si su sucesor hubiera sido un rey con los talentos de Carlomagno hubiera tenido el Imperio posibilidades de sobrevivir. Pero su hijo Carlos, quien tenía un gran talento militar y a quien Carlomagno había confiado algunas de sus misiones más difíciles, no le sobrevivió. Ya en vida de Carlomagno se había producido un hecho que permite deducir que algo malo estaba pasando con la fidelidad sobre la base de la cual estaba erigido el esqueleto del Imperio. En el verano del año 807, muy pocos de los señores y guerreros convocados a la asamblea anual se presentaron y, por primera vez, la asamblea no pudo realizarse. Fue un hecho sin precedentes. Carlomagno lo interpretó como una rebelión a su autoridad, envió a los missidominicci a investigar cada condado y castigó con edictos esa creciente deserción. Muerto Carlomagno y dado el poco talento político de su hijo y sucesor Luis el Piadoso, los hechos se precipitaron. Las guerras civiles entre el monarca y sus hijos acabaron con el prestigio del Emperador. La fidelidad que sólo se mantenía por la extraordinaria figura de Carlomagno desapareció y el Imperio, ya herido de muerte, terminó de naufragar merced a la exacerbación de los ataques de los nórdicos, dando paso al pleno auge del Feudalismo. El Imperio era inviable dadas las condiciones económicas, políticas y sociales de la época y sólo la fortísima personalidad y el talento de Carlomagno habían podido sostenerlo.

El legado carolingio. La unificación de la mayor parte de lo que hoy conocemos como Europa central bajo el mando de un sólo líder sirvió de sustrato para la continuación de lo que se conoce como «Renacimiento carolingio». A pesar de las guerras internas casi constantes que tuvo que soportar el Imperio carolingio, la extensión del gobierno franco y la cristiandad romana en un territorio tan vasto aseguró una unidad fundamental los francos dependían en gran medida de cada uno de los líderes y de sus objetivos. Objetivos que cambiaban tan fácilmente como las alianzas políticas entre las distintas familias francas. De todos modos, esas familias, incluidos los carolingios, compartían todas las mismas creencias básicas e ideas de gobierno. Ideas y creencias que tenían sus raíces en un pasado proveniente tanto de la tradición germánica como romana. Una tradición que se remonta a mucho antes del ascenso de los carolingios y que se prolongó en cierta medida de las muertes de Luis el Pío y sus hijos.

Política interior.Carlomagno dividió el territorio en marcas, condados y ducados:

Condados: era la unidad de la circunscripción administrativa encomendada a un conde con el fin de cumplir las disposiciones reales, presidir el mallus judicial, dirigir los contingentes militares, cobrar impuestos y ordenar el gasto. Eran nombrados por el rey, que les otorgaba poder militar, administrativo y judicial.

Marcas: en las zonas fronterizas el mando militar de varios condados se unifica en manos de un marqués, aunque los condes conservaban el resto. Así ocurría en las marcas de Gotia, Bretaña, Friul, Nordalbingia, Venda, Marca Hispánica o la Marca ávara.

Ducados: podían designar un título de prestigio que aludiese a una categoría de mando elevada, sencillamente a un marqués, o a algún territorio autónomo o externo al imperio.

El máximo poder del Imperio residía en el emperador, que tenía poder para convocar las armas, administrar justicia y designar a los nobles que gobernaban los territorios. El palacio o corte era el núcleo de la Administración y estaba dirigido por un chambelán (sucesor del cargo de mayordomo de palacio). A su cargo estaban el copero, responsable de la bodega; el mariscal, responsable de la caballería y el establo; y el senescal, responsable de los asuntos de la corte. Las otras instituciones de la Administración eran la cancillería, que dirigía los asuntos civiles y eclesiásticos, así como el tribunal palatino, que aplicaba las leyes a los habitantes del Imperio. Los condes percibían como pago a su gestión las rentas o usufructo de una parte de fisco que la monarquía tenía en el condado, a esto se llama honor. Dada la gran extensión del territorio imperial y el deficiente nivel técnico de los medios de comunicación, los condes se aprovechaban y abusaban de su poder para aumentar sus propiedades territoriales radicadas en el condado y emparentar con familias poderosas del condado. Los inspectores de palacio o missi dominici eran los encargados de que los marqueses y los condes gobernaran según las directrices del Emperador, para ello acudían en parejas a los territorios a comprobar el cumplimiento de las leyes. Sin embargo, los condes salían de un ámbito reducido de terratenientes aristocráticos, y de la misma forma los missi, de manera que aunque actuaban fuera de su esfera de influencia, compartían los intereses de aquellos a quienes inspeccionaban. Cuando la realeza fue fuerte, pudo imponer su autoridad sobre los condes, pero cuando la realeza carolingia decayó en poder militar por las guerras civiles y los saqueos normandos, sarracenos y magiares, resultó más difícil desproveer a un conde de la jurisdicción del territorio asignado.

ECONOMÍA

El comercio en la época del emperador franco Carlomagno (742-814) se redujo al transporte de algunos toneles de vino o sal, al tráfico prohibido de esclavos y a unos pocos artículos de lujo traídos de Oriente. Desde el cierre del Mediterráneo por el Islam se acabó la actividad comercial regular, la circulación constante y organizada, así como la clase de mercaderes profesionales o de sus establecimientos en las ciudades. Aunque pervivieron pequeños y rudimentarios mercados locales, se destacó el empobrecimiento general de la época. La circulación de dinero se volvió lenta e insuficiente. Aunque el imperio de Carlomagno fue muy brillante culturalmente hablando, en el aspecto económico fue un siglo de regresión. Los recursos del soberano se limitaron a las rentas de sus dominios, a los tributos de los pueblos vencidos y al botín de guerra. La base económica, tanto del Estado como de la sociedad, será entonces la propiedad territorial. El Estado carolingio fue esencialmente agrícola. El comercio era insignificante y por lo tanto no existía más fortuna que los bienes raíces, ni más trabajo que el rural. La desaparición de los pequeños propietarios libres se aceleró, la necesidad de protección los obligó a buscar la tutela de los poderosos. Con la casi desaparición de la circulación comercial, de la clase comerciante y de la población urbana, resultó inútil seguir produciendo más de lo mínimo indispensable para la subsistencia de los habitantes, propietarios y arrendatarios, que vivían en el dominio. La economía de cambio fue sustituida por una economía de consumo. Cada dominio, en lugar de continuar su relación con el exterior, constituyó un pequeño mundo aparte. Vivió de sí mismo y para sí mismo.

Cultura y arte. Se suele conocer a este periodo del entorno del año 800 con el nombre de Renacimiento carolingio, no tanto porque diera origen a algo similar al Renacimiento del siglo XV, sino por comparación con la decadencia cultural del periodo anterior. Carlomagno (como la mayoría de los hombres de su tiempo, incluidos los nobles y muchos clérigos) no sabía leer, ni escribir, ni siquiera aritmética. No obstante, intentó elevar el nivel cultural del Imperio creando la Escuela Palatina de Aquisgrán, y puso en su dirección al célebre Alcuino de York. En ella se formaron él, sus hijos y todos los funcionarios de la corte. Esta Escuela se convirtió en modelo para la fundación de otras en toda Europa. Divulgó las artes, las ciencias, las letras y todo el conocimiento de la Antigüedad con sus materias:

Trivium: retórica, gramática y dialéctica.

Quatrivium: geometría, astronomía, aritmética y música.

El arte carolingio estaba basado fundamentalmente en dos estilos: el arte clásico griego y el arte cristiano, pero con algunas influencias de sus vecinos bizantino e islámico.

Escultura: Los ejemplos conservados son muy escasos, si bien las esculturas de marfil han sobrevivido y son de una gran belleza.

Arquitectura: La arquitectura carolingia se reflejaba en edificios religiosos y algunos palacios. Se caracteriza por usar la planta de cruz latina de tres naves; arcos de medio punto, de herencia romana; cubiertas de madera; columnas con capiteles esquemáticos y pilares cuadrados y cruciformes.

Mosaicos y miniaturas: Entre las obras de arte más notables de esta época, sobresalen los mosaicos y las miniaturas que ilustran los Evangelios, además de la orfebrería que decoraba todos sus templos

SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO

El Sacro Imperio Romano Germánico (en alemán: Heiliges Römisches Reich y en latín: Sacrum Romanum Imperium —para distinguirlo del Reich Alemán de 1871—, y también conocido como el Primer Reich o Imperio antiguo), fue una agrupación política ubicada en la Europa occidental y central, cuyo ámbito de poder recayó en el emperador romano germánico desde la Edad Media hasta inicios de la Edad Contemporánea. Su nombre deriva de la pretensión de los gobernantes medievales de continuar la tradición del Imperio carolingio (desaparecido en el siglo X), el cual había revivido el título de Emperador romano en Occidente, como una forma de conservar el prestigio del antiguo Imperio romano. El adjetivo «sacro» no fue empleado sino hasta el reinado de Federico Barbarroja (sancionado en 1157) para legitimar su existencia como la santa voluntad divina en el sentido cristiano. Así, la designación Sacrum Imperium fue documentada por primera vez en 1157,3 mientras que el título Sacrum Romanum Imperium apareció hacia 11843 y fue usado de manera definitiva desde 1254. El complemento Deutscher Nation (en latín: Nationis Germanicæ) fue añadido en el siglo XV. El Imperio se formó en 962 bajo la dinastía sajona a partir de la antigua Francia Oriental (una de las tres partes en que se dividió el Imperio carolingio). Desde su creación, el Sacro Imperio se convirtió en la entidad predominante en la Europa central durante casi un milenio hasta su disolución en 1806. En el curso de los siglos, sus fronteras fueron considerablemente modificadas. En el momento de su mayor expansión, el Imperio comprendía casi todo el territorio de la actual Europa central, así como partes de Europa del sur. Así, a inicios del siglo XVI, en tiempos del emperador Carlos V, además del territorio de Holstein, el Sacro Imperio comprendía Bohemia, Moravia y Silesia. Por el sur se extendía hasta Carniola en las costas del Adriático; por el oeste, abarcaba el condado libre de Borgoña (Franco-Condado) y Saboya, fuera de Génova, Lombardía y Toscana en tierras italianas. También estaba integrada en el Imperio la mayor parte de los Países Bajos, con la excepción del Artois y Flandes, al oeste del Escalda. Debido a su carácter supranacional, el Sacro Imperio nunca se convirtió en un Estado nación o en un Estado moderno; más bien, mantuvo un gobierno monárquico y una tradición imperial estamental. En 1648, los Estados vecinos fueron constitucionalmente integrados como Estados imperiales. El Imperio debía asegurar la estabilidad política y la resolución pacífica de los conflictos mediante la restricción de la dinámica del poder: ofrecía protección a los súbditos contra la arbitrariedad de los señores, así como a los estamentos más bajos contra toda infracción a los derechos cometida por los estamentos más altos o por el propio Imperio. Entonces, el Imperio cumplió igualmente una función pacificadora en el sistema de potencias europeas; sin embargo, desde la Edad Moderna, fue estructuralmente incapaz de emprender guerras ofensivas, extender su poder o su territorio. Así, a partir de mediados del siglo XVIII, el Imperio ya no fue capaz de seguir protegiendo a sus miembros de las políticas expansionistas de las potencias internas y externas. Esta fue su mayor carencia y una de las causas de su declive. La defensa del derecho y la conservación de la paz se convirtieron en sus objetivos fundamentales. Las guerras napoleónicas y el consiguiente establecimiento de la Confederación del Rin demostraron la debilidad del Sacro Imperio, el cual se convirtió en un conjunto incapaz de actuar. El Sacro Imperio Romano Germánico desapareció el 6 de agosto de 1806 cuando Francisco II renunció a la corona imperial para mantenerse únicamente como emperador austríaco, debido a las derrotas sufridas a manos de Napoleón I

NATURALEZA DEL IMPERIO

El Sacro Imperio Romano Germánico se originó en la Francia Oriental. Debido a su naturaleza prenacional y supranacional, el Imperio nunca se convirtió en un Estado nación moderno, como en el caso de Francia por lo que nunca se desarrolló un sentimiento nacional integral. El Imperio mantuvo una organización monárquica y corporativa, dirigida por un emperador y los Estados imperiales con muy pocas instituciones comunes. El poder del Imperio no se encontraba únicamente en manos del Emperador romano germánico ni de los príncipes electores o de un conjunto de personas como la Dieta Imperial; por ello, el Imperio no puede ser entendido como un Estado federal ni como una confederación. Tampoco era una simple aristocracia u oligarquía. No obstante, presenta características propias de todas estas formas estatales. La historia del Sacro Imperio está marcada por la lucha en cuanto a su naturaleza. Así como nunca logró romper la obstinación regional de sus territorios, el Imperio se vino abajo en una confederación informe: la Kleinstaaterei. El Sacro Imperio fue una institución única en la historia mundial y es por ello que la forma más sencilla de entenderlo sea quizás mostrando sus diferencias respecto a otras entidades más comunes: Nunca tuvo vocación de convertirse en Estado-nación, solo buscó integrar naciones en un solo concepto sagrado de naciones renacentistas con bases católicas cristiano-romanas con un mismo propósito común, a pesar del carácter germánico de la mayor parte de sus gobernantes y habitantes. Desde sus inicios, el Sacro Imperio estuvo constituido por diversos pueblos, y una parte sustancial de su nobleza y cargos electos procedía de fuera de la comunidad germano-hablante. En su apogeo, el Imperio englobaba la mayor parte de las actuales Alemania, Austria, Suiza, Liechtenstein, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, República Checa y Eslovenia, así como el este de Francia, norte de Italia y oeste de Polonia. Y con ellos sus idiomas, que comprendían multitud de dialectos y variantes de lo que formarían el alemán, el italiano y el francés, además de las lenguas eslavas. Por otro lado, su división en numerosos territorios gobernados por príncipes seculares y eclesiásticos, obispos, condes, caballeros imperiales y ciudades libres hacían de él, al menos en la época moderna, un territorio mucho menos cohesionado que los emergentes Estados modernos que tenía a su alrededor. A diferencia de las confederaciones, el concepto de imperio no solo implicaba el gobierno de un territorio específico, sino que tenía fuertes connotaciones religiosas (de ahí el prefijo sacro), y durante mucho tiempo mantuvo un fuerte ascendiente sobre otros gobernantes del orbe cristiano. Hasta 1508, los reyes alemanes no eran considerados como emperadores hasta que el papa los hubiese coronado formalmente como tales.

DINASTIA TANG

La dinastía Tang (chino: 唐朝, pinyin: Táng Cháo; Acerca de este sonido tʰɑ̌ŋ tʂʰɑ̌ʊ̯ (?·i)) (618-907) fue la sucesora de la dinastía Sui y predecesora del período de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos en China. La dinastía fue interrumpida por la segunda dinastía Zhou (690-705), cuando la emperatriz Wu Zetian usurpó el trono y fundó su propia dinastía. La dinastía Tang, con su capital en Chang'an (actual Xi'an), la ciudad más poblada del mundo en ese entonces, está considerada por los historiadores como un momento de esplendor de la civilización china, igual - o incluso superior - al del período Han.

HISTORIA

Al caer la dinastía Han, en el año 220, China vivió un largo período de desunión, caos social, desorden político, aislamiento económico y cultural entre el sur y el norte. El país se reunificó en el 589 con la dinastía Sui y entró en una etapa de prosperidad y estabilidad hasta la aparición del despotismo y la burocracia durante el reinado del cruel, extravagante y licencioso gobernante Yang Di. "Los chinos aceptaron siempre que el mandato del cielo puede retirarse y ser otorgado a un revolucionario", sostiene el sinólogo Guillermo Dañino Ribatto, quien agrega: "en este caso el vencedor fue Li Shimin (597-649), quien, por piedad filial, puso a su padre en el trono antes de asumir él mismo la función de emperador y fundar la dinastía Tang". El territorio Tang, adquirido mediante guerras violentas, que provocaron la muerte de millones de personas, a través de conquistas militares de sus primeros gobernantes, fue mayor que el de la dinastía Han. Estimulada por el contacto con India y Oriente Medio, el imperio vivió un auge de la creatividad en numerosos campos. El budismo, que había surgido en India en la época de Confucio, continuó floreciendo durante el período Tang y fue adoptado por la familia imperial, convirtiéndose en una parte esencial de la cultura tradicional china. El desarrollo de la imprenta de bloques extendió la difusión de las obras escritas a públicos más amplios. El período Tang fue la edad dorada del arte y la literatura china. Un sistema de gobierno apoyado por una gran clase de letrados confucianos seleccionados a través de los exámenes de la administración fue perfeccionado durante el gobierno Tang. Si bien este procedimiento competitivo fue diseñado para captar a los mejores talentos para el gobierno, una preocupación tal vez mayor para los gobernantes del período Tang, conscientes de que la dependencia imperial de poderosas familias aristocráticas y jefes militares podía acarrear consecuencias desestabilizadoras, era la de crear un cuerpo de oficiales profesionales sin bases de poder autónomas territoriales ni funcionales. "Fue la última dinastía que exigió a sus dirigentes dominar las artes marciales. Las carreras civil y militar no se distinguían; el predominio de las virtudes civiles no era absoluto: fueron en verdad poetas y funcionarios, escritores y políticos". Estos funcionarios eruditos ganaron un cierto estatus en sus comunidades locales, así como lazos familiares y valores compartidos que los conectaban a la corte imperial. El máximo esplendor de la dinastía tuvo lugar durante el reinado de Li Shi Min (en chino,李世民,599-649) que fue un emperador muy hábil y a la vez bastante bueno con la población. Algo que caracteriza a esta dinastía fue que la mayoría de los emperadores pensaron en la vida de la población que tenían condiciones de vida realmente malas por las continuas guerras. Li Shi Min ha sido cuestionado bastante por los historiadores por la forma en la que subió al trono. Li Shi Min tuvo que matar a su hermano mayor que era el proclamado sucesor y a su hermano menor para obligar a su padre a nombrarle sucesor. Esto ha sido muy cuestionado por los historiadores pero gracias a que reinó de forma brillante, en China se le recuerda como un emperador grandioso.

DINASTIA SONG

La dinastía Song (Chino: 宋朝) fue una dinastía gobernante en China entre los años 960 y 1279; que sucedió el periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos, y fue sucedida por la dinastía Yuan. Fue el primer gobierno en la historia mundial que usó papel moneda, y el primer gobierno chino en establecer una armada permanente. Esta dinastía también vio el primer uso conocido de la pólvora, así como el primer discernimiento del Norte verdadero usando la brújula. La dinastía Song se divide en dos periodos distintos: el Song del Norte y el Song del Sur. Durante el Song del Norte (chino: 北宋, 960–1127), la capital Song estuvo en la ciudad del norte Bianjing (actualmente Kaifeng) y la dinastía controlaba la mayor parte del interior de China. El Song del Sur (chino: 南宋, 1127–1279) hace referencia al periodo tras el cual los Song perdieron el control del norte de China frente a la dinastía Jin. Durante este periodo, la corte Song se retiró al sur del río Yangtze y estableció su capital en Lin'an (actualmente Hangzhou). Aunque la dinastía Song había perdido el control de la tradicional cuna de la civilización china a lo largo del río Amarillo, la economía Song no entró en bancarrota, debido a que el Imperio Song del Sur controlaba el 60 por ciento de la población de China y la mayoría de las tierras agrícolas más productivas. La dinastía Song del Sur reforzó considerablemente su fuerza naval, con objeto de defender sus aguas y fronteras y llevar a cabo misiones marítimas en el extranjero. Para repeler a los Jin, y posteriormente a los mongoles, los Song desarrollaron una nueva y revolucionaria tecnología militar, aumentada por el uso de la pólvora. En 1234, la Dinastía Jin fue conquistada por los mongoles, quienes tomaron el control del norte de China, manteniendo precarias relaciones con los Song del Sur. Möngke Kan, el cuarto Gran Kan del Imperio mongol, murió en 1259 mientras sitiaba una ciudad en Chongqing. Su hermano menor, Kublai Kan, fue proclamado el nuevo Gran Kan, aunque su nombramiento fue únicamente reconocido de manera parcial por los mongoles en el este. En 1271, Kublai Kan fue proclamado Emperador de China. Tras dos décadas de enfrentamientos esporádicos, los ejércitos de Kublai Kan conquistaron la dinastía Song en 1279. China fue de nuevo unificada bajo la dinastía mongol Yuan (1271–1368). La población de China duplicó su número durante los siglos X y XI. Este crecimiento se produjo por la expansión del cultivo de arroz en el centro y sur de China, por el uso de arroz de maduración temprana proveniente del sureste y el sur de Asia, y por la producción de abundantes excedentes alimentarios. El censo del Song del Norte registró una población de aproximadamente 50 millones, al igual que las dinastías Han y Tang. Estos datos se encuentran en las Veinticuatro Historias. Sin embargo, se estima que el Song del Norte tenía una población de aproximadamente 100 millones de personas, y 200 millones en la época de la dinastía Ming. Este espectacular crecimiento de la población propició una revolución económica en la China premoderna. La expansión de la población fue en parte la causa de la gradual retirada del gobierno central de una excesiva regulación de la economía de mercado. Una mayor población también incrementó la importancia del papel de la baja nobleza en la administración de las bases y en los asuntos locales. Los funcionarios designados en los centros de condados y provincias dependían de la alta burguesía intelectual para los servicios, el patrocinio y la supervisión local. La vida social durante la dinastía Song fue vibrante; las élites sociales se congregaban para contemplar y comerciar con preciosas obras de arte, la población se entremezclaba en las fiestas públicas y clubes privados, y las ciudades tenían animados barrios de espectáculos. La difusión de la literatura y el conocimiento fue reforzada por la temprana invención de la impresión xilográfica y por la posterior invención en el siglo XI de la imprenta móvil. La tecnología premoderna, ciencia, filosofía, matemáticas, ingeniería, y otras actividades intelectuales florecieron a lo largo de los Song. Filósofos como Cheng Yi y Zhu Xi infundieron un nuevo vigor al Confucianismo, con nuevos aportes, impregnados de ideales budistas, e incidieron en una nueva organización de los textos clásicos, que dieron lugar a las bases doctrinarias del Neo-confucionismo. Aunque la institución de los exámenes de la función pública existía desde la dinastía Sui, llegó a ser más prominente durante el periodo Song. Esto llegó a ser un factor importante en la transición de una élite aristocrática a una élite burocrática.

DINASTIA YUAN

La dinastía Yuan (mongol: Dai Ön Yeke Mongghul Ulus.PNG Dai-ön Yeke Mongγol Ulus; chino: 元, pinyin: Yuán, Wade-Giles: Yüan) (1279 - 1368) fue una dinastía china fundada por los invasores mongoles.

ORIGENES

El gigantesco Imperio mongol fundado por Gengis Kan, alcanzó su máxima extensión bajo el mando de su hijo, el Gran Kan Ogodei. La expansión se detuvo tras la muerte de éste, cuando las tierras conquistadas llegaban hasta Hungría, en Europa, y hasta Irán en el suroeste de Asia. Un territorio de semejante tamaño resultó ser imposible de gobernar, y en 1264 fue dividido en cuatro partes, adjudicadas a los cuatro herederos de Gengis y Ogodei. Una de esas partes consistía, aproximadamente, en el territorio de las actuales China y Mongolia. Ese territorio quedó bajo el poder del Gran Kan Kublai, que en el año 1271 fundó una dinastía al estilo chino, a la que dio el nombre de "Yuan". La corte se trasladó de Karakorum a Pekín, que se convirtió en la nueva capital de China, condición que ha mantenido hasta la actualidad (con dos breves paréntesis, al comienzo de la dinastía Ming, y en la época de Chiang Kai-shek, momentos ambos en los que la capital estuvo en Nankín y Pekín fue renombrada "Beiping").

LA CONQUISTA DEL SUR

Cuando Kublai Kan proclamó la dinastía Yuan, aún no había concluido la conquista del sur, donde la dinastía Song seguía luchando por su supervivencia. La superioridad de los mongoles en la estrategia militar y en la caballería, junto con su capacidad para asimilar la tecnología militar de los pueblos conquistados, permitió a los mongoles derrotar definitivamente a los Song en la famosa batalla de Yamen, en 1279.

La dominación sobre China

Los mongoles no tenían la experiencia de los chinos en la administración permanente de un territorio. Desconocían la lengua y las costumbres chinas, y se sentían más próximos a los kitán y a los jürchen, pueblos nómadas afines cultural y lingüísticamente, y que habían fundado las dinastías Liao y Jin en el norte. Por ello, el emperador mongol y sus allegados, en los inicios de la dinastía, delegaron en subordinados de estas etnias para la administración. Los mongoles anularon el sistema de exámenes de acceso a la administración, y dividieron a la sociedad en cuatro clases diferenciadas: Mongoles, pueblos no chinos (como los tibetanos o los turcos), chinos del norte y chinos del sur. Esto establecía una división administrativa, jurídica y fiscal de la población. Por ejemplo, si un chino asesinaba a un mongol, se le castigaba con la pena de muerte, mientras que el castigo para un mongol que matara a un chino era simplemente una multa. Con este sistema, los mongoles pretendían evitar las mezclas entre las etnias, con el objetivo de conservar ellos mismos su condición de elite en el poder. La decisión de abolir los exámenes tuvo repercusiones sociales duraderas. Hasta entonces, muchos jóvenes de familias acomodadas se esforzaban por aprobar esos exámenes para vivir una vida cómoda en la administración. Con la abolición de éstos, estos jóvenes de las clases pudientes hubieron de buscar otras salidas profesionales, resultando en un crecimiento del número de profesores y del número de médicos. Además, la supresión de los exámenes tuvo también repercusiones lingüísticas. Al no haber exámenes, dejaron de estudiarse los textos clásicos, con lo que decayó el nivel de conocimiento del chino clásico, mientras crecía el uso de la lengua vernácula como medio escrito. Las necesidades de la administración llevarían a la restauración del sistema de exámenes en 1315, durante el reinado del emperador Ayurbarwada. La materia de estos nuevos exámenes fue una versión simplificada del canon neoconfuciano de Zhu Xi. Había dos tipos de exámenes: Uno, más sencillo para los mongoles y los demás pueblos no chinos, y un segundo tipo más difícil, para los chinos. La adopción de este canon neoconfuciano tuvo consecuencias duraderas, ya que se mantuvo durante las siguientes dinastías, hasta la abolición del sistema de exámenes en 1905.

La ciencia y el arte en la época Yuan

A pesar de las dificultades económicas de la época de los Yuan, hubo un cierto esplendor en el desarrollo de la ciencia y las artes. Los matemáticos Guo Shoujing y Zhu Shijie publicaron varias obras sobre matemáticas, continuando el desarrollo de esta disciplina en China, que se había producido durante los Song. En el plano artístico aparececieron nuevos estilos en la pintura, con grandes pintores como Zhao Mengfu, su esposa Guan Daosheng, o Ni Zan. En el ámbito literario, se produjo un auge en la composición teatral con numerosas obras que se representaban con gran éxito, y en las que se utilizaron formas populares de la lengua, en lugar de la lengua china clásica. Destaca el dramaturgo chino Chung-Hsiang Chi por su drama de tema histórico Chao Shi Ku Erh, que fue conocido en Europa. Voltaire se inspiró en él para su obra El huérfano de China

La caída de los Yuan

Una combinación de desastres naturales y plagas de enfermedades, especialmente la aparición de la peste, probablemente transportada desde otras tierras por los mongoles, provocaron una reducción drástica de la población. Estas muertes y la miseria económica asociada, unida al odio hacia una dinastía extranjera, fue el caldo de cultivo de un fuerte movimiento de oposición a los Yuan, que se materializó en forma de numerosas rebeliones por todo el país. Un líder rebelde de origen campesino, Zhu Yuanzhang acabaría fundando la nueva dinastía Ming en 1368, devolviendo a los mongoles a las tierras del norte

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no te puedo decir 09/10/2020 19:06

este articulo es exelente e informativo, mi profesor me lo envio y me aayudo en mi tarea

yo 10/14/2020 21:01

buen dato que te cuides

sara berrocal 06/11/2020 14:51

excelente buen argumento

no te puedo decir 09/10/2020 19:08

vienes del futuro?

Cesar Miranda 06/02/2020 16:13

Muy Buena informacion

samuel duque 05/24/2020 22:31

muchas gracias por esta informacion, muy util

JESUS GARCIA 05/24/2020 14:53

EXCELENTE

liliana andrade 05/20/2020 05:22

La información que contiene este blog, es muy importante para ampliar nuestros conocimientos en relación a la historia, de como se formaron los asentamientos que le dieron vida a los países que hoy por hoy son potencias mundial.

juan medina 05/20/2020 03:30

excelente blog

SEBASTIAN 05/17/2020 06:02

BUEN BLOG

SEBASTIAN 05/17/2020 06:02

MUY BUEN BLOG

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